Sobre el proyecto
Por qué justo esto
No es un blog de recetas ni una tienda de equipos. Es un cuaderno de trabajo abierto sobre secado solar de alimentos, pensado para quien quiere entender el proceso antes de construir algo con sus manos.
El origen de la idea
Todo empezó con un excedente de tomates que nadie en la familia quería regalar ni tirar. Probar distintas formas de secado casero llevó a construir un primer deshidratador improvisado, con madera sobrante y un vidrio viejo de ventana. Los resultados fueron desparejos, pero suficientes para seguir probando durante las siguientes temporadas.
Con el tiempo, ese cuaderno de anotaciones a mano se transformó en algo más ordenado: registros de temperatura, fotos del proceso y comparaciones entre distintos cortes y variedades. Este sitio es, en buena medida, ese cuaderno pasado en limpio.
A quién está dirigido
Pensamos en personas con huerta familiar, en productores de pequeña escala del NOA y en quienes simplemente quieren aprovechar mejor la cosecha de temporada. También en quien evalúa, sin apuro, si vale la pena sumar un puesto de fruta deshidratada a una feria de productores.
No suponemos conocimientos previos de carpintería ni de bromatología. Cada sección intenta explicar los términos técnicos la primera vez que aparecen, con ejemplos concretos tomados de nuestras propias pruebas.
Qué no es este sitio
No vendemos deshidratadores, kits de armado ni planos cerrados. Tampoco ofrecemos asesoría personalizada para habilitaciones municipales o provinciales, porque esos trámites varían mucho según la jurisdicción y conviene consultarlos directamente con el organismo correspondiente.
Lo que compartimos es documentación de un proceso propio, con sus tiempos reales, sus fallas de diseño y sus ajustes posteriores. Cuando citamos criterios de INAL sobre rotulado, lo hacemos como referencia general y siempre recomendamos verificar la normativa vigente en la fuente oficial.
Cómo registramos cada prueba
Cada lote que entra al deshidratador queda anotado con fecha, hora de inicio, temperatura ambiente aproximada y temperatura interna medida con un termómetro de horno colocado en la bandeja intermedia. Revisamos esa lectura dos o tres veces por día mientras dura el proceso.
También anotamos el grosor del corte, si hubo algún pretratamiento como un blanqueado rápido y el aspecto final del producto seco. Esa información alimenta después la sección de bitácora, con entradas ordenadas por fecha.