Detalle de fruta deshidratada dentro de un frasco de vidrio
Termómetro de horno colocado dentro del deshidratador junto a una libreta de registro

Lote de tomate perita, primera corrida del año

Temperatura ambiente cercana a los 30 grados a mediodía, con la lectura interna del deshidratador subiendo hasta un rango que rondó los 60 a 65 grados en las horas centrales del día. El tomate cortado en rodajas de medio centímetro necesitó dos jornadas de sol directo para llegar a una textura correosa, sin puntos blandos al partirlo.

Anotamos que la ventilación de la base marcó diferencia: al ampliar las aberturas inferiores, la condensación en la cara interna del policarbonato bajó notablemente durante la segunda mitad del día.

Rodajas de manzana ya deshidratadas apiladas sobre un paño de cocina

Manzana Granny Smith en rodajas finas

Con temperaturas internas más moderadas, entre 45 y 55 grados por la disminución del sol de otoño, el lote de manzana tardó una jornada larga en completarse, repartida en dos días consecutivos de exposición. El corte de tres milímetros dio mejor resultado que el de medio centímetro probado en el lote anterior.

Un detalle a favor de la manzana frente al tomate: tolera mejor una pausa nocturna sin cubrir por completo el deshidratador, siempre que se resguarde de humedad de rocío.

Zanahoria y zapallo en tiras finas distribuidos en bandejas dentro del deshidratador

Prueba combinada de zanahoria y zapallo

Cortamos ambas verduras en tiras de similar espesor para compararlas en la misma corrida. El zapallo necesitó bastante más tiempo que la zanahoria, probablemente por su mayor contenido de agua y pulpa más densa. La temperatura interna se mantuvo estable, entre 50 y 58 grados durante la mayor parte del día.

Registramos también que ambos productos se beneficiaron de un breve escaldado previo, que pareció acortar el tiempo total de secado en comparación con cortes sin ese pretratamiento.

Detalle cercano de fruta deshidratada envasada en frasco de vidrio con etiqueta artesanal

Qué suele pedir el rótulo en una feria

Antes de llevar un lote a una feria de productores, revisamos qué datos figuran habitualmente en un rótulo de alimento artesanal según las pautas generales que publica INAL: denominación del producto, lista de ingredientes, peso neto, datos de quien elabora el alimento y fecha de elaboración.

Cada municipio o provincia puede sumar requisitos propios de habilitación bromatológica, por eso conviene consultar siempre con el organismo local antes de vender al público.

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Nos interesa sumar observaciones de otras provincias para comparar comportamientos según clima y altura.

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